Lutieres españoles  · Spanish Luthiers

Escuela madrileña

Madrid

La lutería madrileña de cuerda frotada nace al calor de la Corte y de la Real Capilla, que en el siglo XVIII reunía uno de los conjuntos de instrumentos cremoneses más ricos de Europa. Muchos de sus constructores fueron a la vez reparadores de palacio, y a través de esos Stradivari, Amati y Guarneri que pasaban por sus manos aprendieron el gusto italiano sin haber salido de España.

El marco gremial. Cuando Felipe II fijó la capital en Madrid (1561) atrajo talleres de las ciudades vecinas, sobre todo de Toledo. En 1578 los constructores de instrumentos se organizaron en un gremio propio, separado del de carpinteros y estrechamente ligado a la casa real, pues buena parte de sus miembros reparaban los instrumentos de la Capilla y la Cámara reales. Perdidas las ordenanzas de 1578, el gremio se reconstituyó hacia 1652 y funcionó como una corporación conservadora que ostentaba el monopolio de la fabricación y la venta. En las décadas de 1780 reunía trece o catorce talleres de maestro; entró en declive a fin de siglo —agravado por la depresión económica y la guerra con Francia— y los gremios se abolieron en 1836 (Cristina Bordas).

De este foco surge la figura mayor de la lutería española, José Contreras «El Granadino», y una estirpe que se prolonga en su hijo José Melitón y su nieto José Pedro, junto a nombres como José Narciso de la Vega, Vicente Assensio o los Ortega. Ya en los siglos XIX y XX la ciudad mantiene talleres ligados al Real Conservatorio, de Manuel Ramírez a los Coll o Fernando Solar.

Linaje maestro–aprendiz

Bibliografía